PLIEGOS SUELTOS_53 Tienes esa cosa vida mía
- 12 jun 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 21 ago 2024
Tienes esa cosa, que eres lista vida mía.
La tarde en que M.C. me escribió un WhatsApp advirtiéndome de su operación, mi amiga no sabía que mientras ella veía esa cirugía como un remedio para estar mejor; esa tarde, yo solo pensaba en la muerte, también para estar mejor.
Y es que tienes esa cosa, que eres lista vida mía...
Así podría empezar el relato de nuestra historia. (Y quién sabe si te asignaron a mí, en aquel orfanato de Nepal, simplemente por el capricho de la forma de la letra “N”, la de tu nombre y el mío, esa inicial pudo ser el origen aleatorio de nuestra curiosa unión).
Ideas me reconcomen la cabeza:
Mi madre se fue esta primavera, mi padre hace tiempo ya (un mes de julio con todo el calor), mis herman@s me traicionaron para ganar posición en la familia, también algunos de los que consideraba mis mejores amigos: ¡Ahh Pachulí, ahora un Paluchín! Y en el trabajo sufrí el acoso sistemático del clan de Chiquilicuatre, con SeñaCalida al frente y sus Acólitas: Elenil, SrCDC, Gemeliers, y sus acolitinas: Haidina, Consuina, Launina. Y al llegar a casa, estabas tú, esperándome.
Y es que tienes esa cosa, esa cosa: que eres lista vida mía...
Y en los WhatsApps no aparece la verdad, tan solo pequeñas palabras, y esos emoticones que son placebos de una falsa realidad. Nunca verás frases como esta: ¿Qué sentido tienen todos estos hechos encadenados que habían ido sacudiendo mi vida, sin darme tregua?
En la vaguada verde, igual a un seno cóncavo, aparecido en mitad del parque donde me refugio, las preguntas me acosan de nuevo: ¿por qué me ha pasado todo esto? ¿Cómo he llegado hasta aquí?
¿Cómo ese bebé de vivos ojos achinados sonriente y mofletudo, que me mira desde la fotografía, ha llegado hasta aquí, y cómo esa chiquilla de vivos ojos achinados, que sale del río con sus enormes bragas de ganchillo, mirando al frente confiada, segura, atrevida, ha llegado hasta aquí, hasta esta desolación?
Ya no hay emoticones, ni mensajes tontos. Las palabras que dañan nuestros nombres se han escapado con furia, al galope, y solo queda la polvareda que nos ahoga. Y me pregunto: ¿Qué más queréis/quieres de mí?
Y es que tienes esa cosa, esa cosa: que eres lista vida mía...
Camino por la ciudad en esta tarde lluviosa de junio, me adentro entre las gotas de agua que se confunden con mis lágrimas que mis ojos, como nubes tristes derraman. Así no se nota tanto...
Y es que tienes esa cosa, que eres borde vida mía, y lista para la destrucción.






















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